Can Balaguer

Retrato de una época

El músico, coleccionista, empresario y mecenas Josep Balaguer (Inca, 1869 – Palma, 1951) fue clave en la dinamización cultural de Palma durante la primera mitad del siglo XX. Visitar la casa en la que vivió, Ca’n Balaguer, es un viaje a un tiempo pasado, silencioso y diferente.

El edificio que hoy conocemos como Can Balaguer, situado en la calle Unión de Palma, ocupa la mitad de una propiedad que perteneció desde el siglo XVII y hasta finales del siglo XIX a la familia Gual-Sanglada y a sus herederos. A finales del siglo XIX, los herederos vendieron el edificio a los Blanes, una conocida familia burguesa. El músico Josep Balaguer la adquirió a su vez a esta familia en 1927. A su muerte, y cumpliendo su voluntad, sus hermanas donaron el edificio a la ciudad con la condición de que albergase el Círculo de Bellas Artes.


EL PATIO. Este edificio barroco se estructuró alrededor de un gran patio. En torno a este eje, en la planta noble se sucedían las cuatro salas que constituían la parte pública de la casa, tan solo accesible durante las grandes recepciones y con una función claramente simbólica: mostrar la posición de riqueza y poder de sus propietarios. Hoy la planta noble de Can Balaguer es un museo abierto al público a través de la exposición permanente “La casa posible”.

El patio destaca por sus grandes dimensiones, recuperadas a partir de la rehabilitación integral del edificio finalizada en 2016 y llevada a cabo por los arquitectos Francesc Pizá, Se Duch, Eva Prats y Ricardo Flores. La reforma da una idea de la grandiosidad del patio original en el proyecto encargado por Mateu Gual-Sanglada siglos atrás.


LA GALERÍA DEL COLECCIONISTA. Como protector de las Bellas Artes, Josep Balaguer reunió una pequeña colección en la que destaca un conjunto de obras del pintor mallorquín Antoni Gelabert (1877 – 1932). En la época de la familia Balaguer, este espacio estaba dividido en dos salas que servían de conexión entre la zona de entrada de la casa y las salas principales, donde se encontraba la gran sala de música. Fue en una de estas salas, transitada por todos los que visitaban la casa, donde Josep Balaguer instaló las pinturas de Antoni Gelabert. Estas obras se presentan juntamente con piezas modernistas de Santiago Rusiñol, William Degouve de Nuncques, Hermenegild Anglada Camarasa, Francisco Bernareggi o Roberto Montenegro, procedentes de las colecciones municipales.


LA CÁMARA DE LA ALCOBA. En las casas principales la cámara de la alcoba no se utilizaba para dormir, sino que únicamente formaba parte de este conjunto lujoso de estancias en las que se recibía y se organizaban los principales eventos. Por tanto, también se decoraban para ser vistas y demostrar la riqueza y el poder de la familia.

A partir del Barroco empezó a separarse la parte de alcoba por medio de un dintel con marco dorado con remates de talla, que podían incluir cortinas o puertas acristaladas. La cámara o alcoba que se representa en Can Balaguer es una construcción a partir del mobiliario, tapices y otros elementos procedentes de la colección Balaguer, junto con importantes pinturas del fondo municipal, entre las que destaca La batalla de la Conquista, atribuida a Honorat Massot, que representa la entrada en Mallorca del Rey Jaime I el año 1229.


LA SALA DE MÚSICA. Originariamente toda la crujía sur de Can Balaguer estaba ocupada por un único espacio llamado en su tiempo galería. Esta sala era una más de la sucesión de estancias de estas características que conformaban el recorrido público de la casa, junto con la cámara y la alcoba. Estos espacios eran el escenario principal de la escala social de la familia, motivo por el que presentaban una decoración más lujosa, con muebles y tejidos de excepcional calidad.

Entorno a 1930 Josep Balaguer adquirió un órgano de última generación para la gran sala de música de su nueva residencia. El maestro Balaguer compró el instrumento a E.F. Walcker & Cia. de Ludwigsburg, a través de la tienda de venta de instrumentos que él mismo tenía en la calle Colom de Palma, la Antiga Casa Banqué.

El órgano Walcker de Can Balaguer era y es una maravilla de la técnica, capaz de reproducir los registros más variados, incluyendo los que imitan la percusión. De hecho, parece ser que lo que pretendía el maestro Balaguer –director de la Banda del Regimiento de Infantería Regional de las Baleares número 1 entre 1897 a 1920– con la adquisición de este instrumento era reproducir los diferentes registros de una banda de música.

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